12/8/04

Dr. Cosme Beccar Varela (Argentina)

El juicio por jurados no sirve
 
Dr. Cosme Beccar Varela
 
Extractos:
 
En el mundo el uso del juicio por jurados es limitado. La Revolución Francesa inició el juicio por jurados en la Europa continental y de allí se difundió a otros países que se guían por el sistema de ley codificada, pero sólo para juicios en lo criminal. En el siglo XX el juicio por jurados ha sido abandonado o eliminado en la mayor parte de los países de ley codificada. El juicio por jurados sobrevive primariamente en los países de common-law, sobre todo en los EE.UU. Pero aún allí y en Inglaterra, el juicio por jurados ha declinado en favor del juicio por juez.
 
Numerosos críticos urgen la reducción o la eliminación del juicio por jurados por ser un método para resolver asuntos legales poco profesional (amateurish) e ineficiente (The juror´s website, publicado por  The Jury Research Institute). Este informe del Jury Research Institute publicado en Internet es un buen resumen del estado actual del debate en torno al juicio por jurados. En síntesis, los países que aún lo aplican, han caído en la cuenta que el sistema ya no es confiable y han empezado a abandonarlo.

Tony Blair, primer ministro inglés, propuso su eliminación en el año 2000 para una serie de delitos alegando que los jurados son "suaves" con los criminales y que "el dinero que hoy se gasta en esos juicios es un lujo que se les regala y podría ser mejor usado si se contratara un mayor número de policías" (World Socialist Web Site). Los socialistas atacan a Blair por ese proyecto que, finalmente, no fué aprobado en el Parlamento.

Las citas transcriptas revelan que el juicio por jurados está muy lejos de ser la panacea para combatir el delito. Y está más lejos todavía de ser una garantía de imparcialidad. Por el contrario, en la era de la televisión y de la influencia de los medios masivos de comunicación, el juicio por jurados presenta problemas que me parecen insolubles.

1) ¿Qué ciudadanos serán elegidos para integrar un jurado? Si aplicaramos la lógica democrática de igualdad entre todos ellos, podría ser cualquier persona y resultaría de un sorteo sobre los nombres del padrón.

¡Guay de quien dijera que una persona de escasa preparación intelectual no puede ser jurado! Sería tachado de "elitista", "discriminador" y otras lindezas por el estilo. En principio, pues, la designación como jurado puede recaer en una persona que ignore los rudimentos más elementales de lo que es la ley o el principio de inocencia, el derecho de defensa, la sana crítica de las pruebas alegadas, etc. Y suponiendo que tuviera esas nociones, puede ocurrir que tenga prejuicios falsos sobre todas esas cosas derivados de alguna militancia ideológica.

Podría ocurrir que el jurado estuviera compuesto por ciudadanos que tengan esos defectos. En ese caso su imparcialidad sería más que dudosa. Podrían ser benévolos en exceso con un acusado de la "villa 31", por ejemplo, y duros en exceso con una acusado de buena posición económica o de una familia conocida o viceversa. Y en muchos casos, sin ser parciales, podrían cometer injusticias por simple ignorancia del concepto de "culpabilidad" o por no ser capaces de entender el valor de las pruebas rendidas o el significado de la falta de pruebas.

2) Suponiendo que pudiera elegirse un jurado que no tuviera ninguno de esos defectos, todavía hay una circunstancia que puede destruir la imparcialidad del jurado: los medios de difusión. Especialmente en los casos de gran resonancia, es notorio que la prensa se inmiscuye en los procesos exigiendo la condena o la absolución del acusado y no por los méritos de la causa sino por simpatía u odio ideológico, por interés comercial (obtener más difusión y con eso mayores ganancias) o por decisión de partido.

Los jurados ven televisión, oyen radio, leen diarios, ¿cómo evitar que se dejen guiar por ellos? Si el acusado es politically correct, la presión para que sea absuelto será enorme. Si ha incurrido en el odio de la prensa, los esfuerzos que haga la defensa para salvarlo serán inútiles. Todo el proceso pasará a ser una farsa.

Es cierto que los jueces también, y muy lamentablemente, están sometidos a la misma presión. Pero al menos un juez letrado, supuestamente está más preparado para juzgar con imparcialidad. Muchas veces eso no ocurre y es muy de lamentar si se dejan influir por la prensa. Baste ver la presión a la que está sometido el Juez Barroetaveña para que condene, con razón o sin ella, al marido de la pobre María Marta García Belsunce...

Lo mismo ocurre si el poder político está interesado en una condena o en una absolución. El jurado, simple ciudadano inerme, es sumamente "presionable". El juez también lo es, pero otra vez digo que
está mejor preparado, si es un buen juez, para resistir esas presiones.

Si lo que se desea es combatir el delito, como bien dice el artículo sobre el caso inglés citado más arriba, en vez de gastar plata (¡y en gran cantidad!) para montar el sistema de jurados, novedad absoluta en la Argentina, debe usársela para reforzar la policía, designar buenos jueces, pagarles debidamente y dotar de medios eficaces a los Juzgados para que puedan funcionar mejor. Los Juzgados en este momento, están atiborrados de trabajo y sus recursos son escasos sino ridículos. Y la policía está siendo desmantelada y desalentada por el poder político. Esto debe cesar si es que de verdad se quiere combatir la delincuencia.
 
 
Blog "La botella al mar" del Dr. Cosme Beccar Varela
12 de agosto de 2004

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